“La vida hay que intentar entenderla de la forma más sencilla posible, pero no de la forma más sencilla”

Escrito por ecopsicoterapia 15-06-2015 en vida. Comentarios (0)

La vida hay que intentar entenderla de la forma más sencilla posible, pero no de la forma más sencilla”

Albert Einstein.

A veces las citas adquieren un mayor peso dependiendo de la dimensión de su origen. Esta nos pareció una fabulosa reflexión para el nuevo número de la revista que usted tiene entre sus manos. No perderemos tiempo en presentar al autor de la cita, ya que por todos son conocidos sus hallazgos y si no al menos, su trascendencia en el mundo del estudio, la vida y la ciencia. Podríamos decir que Einstein fue un hombre que se dedicó a complicar la vida para hacerla posteriormente más sencilla. Y desde ese enfoque iniciamos este espacio de pensamiento y reflexión, con la aspiración de que el lector transforme, modifique, complemente lo aquí expuesto y obtenga su propia reflexión de la cita, de las cosas, de sus cosas.

Todos, en muchos momentos de nuestras vidas, hemos anhelado no complicarnos la misma, vivir de la manera más sencilla, pero, ¿es posible hacerlo sin antes haberla complicado? El ser humano para alcanzar este objetivo tiende compulsivamente a huir del conflicto, ya sea interno o externo, hasta que en algún momento de la vida descubre que pretende un imposible, que no se puede vivir de la forma más sencilla y a su vez tomar siempre las decisiones correctas o no sufrir ni generar sufrimiento en el otro. El conflicto siempre está presente, y pretender vivir de “la manera más sencilla” es pretender vivir sin conflictos. Es por ello que Einstein, al igual que la invitación a la vida examinada de Sócrates, parece llamarnos  a razonar, a pensar, a sentir, a analizar nuestras cosas, y luego, una vez cubierto este proceso, una vez descubierta nuestra riqueza y profundidad, elegir aquel estilo de vida y de relacionarnos que nos haga la vida lo más sencilla posible. Creemos que la aspiración a vivir la vida de la forma “más sencilla” es vivir de espaldas a la condición humana, sin razonar, sin pensar, sin sentir, sin planteamientos, sin examen, sin complicación y por ende sin profundidad ni riqueza, y este empobrecimiento desde la óptica de la salud mental, conlleva un amplio abanico de sintomatología, que sin extendernos en ello, aportamos algunos ejemplos: tristeza, sensación de vacío, decaimiento o falta de ilusión y pasión vital.

Desde el punto de vista del psicoterapeuta, muchas veces se desea eliminar los conflictos de la persona que viene a consulta con demasiada rapidez, generando a veces un efecto no siempre favorable, pues la resolución de los conflictos y los tiempos del mismo los marca el propio paciente, es decir, a veces para soltar un peso, la persona necesita o desea descubrir a que se va a abrazar posteriormente, una vez soltado el peso que lo ha acompañado quizás, durante mucho tiempo de su proceso vital. Es obligación de los profesionales de la Salud Mental, ayudar a los pacientes a pensar-se de una manera distinta, a analizar sus cosas desde otro punto de vista novedoso y saludable, a permitirse el  placer donde antes reinaba la desazón o el conflicto, a descubrir sus propios objetivos y todo esto, no es posible hacerlo “de la forma más sencilla”. Esta conquista es ardua, es laboriosa, resulta un camino complicado a la par que ilusionante, pues al final del mismo, asoma ese vivir de la forma más sencilla posible, es decir, sin los pesos y conflictos que lo impedían y con la aparición de estrategias personales para afrontar los nuevos conflictos que se presenten.

Carl Jung, prestigioso psicoanalista y pensador del siglo XX, escribió lo siguiente a sus colegas de profesión “conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”. Parece que Jung nos invita también a “complicar” las cosas, a estudiar, a pensar, a analizar y luego una vez interiorizado, podrá de la forma más sencilla posible tocar un alma con la suya propia. Realizar esto sin saber lo que está haciendo, ni el cómo ni el por qué, es un salto al vacío, es un acto sin reflexión, es un acto que si es extendido a un estilo de vida, será un estilo de vida abocado al caos.

Entre las cosas que nos dan vida está el placer, placer que nos da el que nos atiendan, nos escuchen, el que nos construimos nosotros haciendo intención de ello, hacernos escuchar, no irnos abajo en la primera dificultad, en los primeros rasguños, rasguños que van con cuidados, cuidados que muchas veces nos podemos dar nosotros.

Vida es naturaleza, cuanto más nos acercamos a esta, más vida posiblemente vamos a disfrutar y más vida nos va a aportar. Si nos rodea la vida, esta se llena de ella, vida como la que cuando se difumina nos sume en el desánimo, cuando se presenta en su esplendor rebozamos de gozo, dos polos de un continuo donde la complejidad de la naturaleza nos enseña a dar y darnos espacio y tiempo para vivir, superando el tic de la inmediatez.

Coherentes con la vida, es ser coherentes con nosotros, copartícipes, copilotos, al menos, de nuestra vida. Hacer lo posible, lo que está en nuestras posibilidades, a veces lo está y lo desconocemos, el saber racional no es suficiente por lo que nos podemos dejar sorprender por las sensaciones, emociones, afectos que también nos dan una buena pista para vivir con la incertidumbre necesaria para crear y para creer en nosotros como generadores de vida.

Sencilla no es fácil, requiere esfuerzo personal, poner de nuestra parte, creer en nosotros, ser conscientes del efecto de la Teoría del Caos popularizada como Efecto Mariposa (El débil golpe de las alas de una mariposa puede ser la causa de un huracán a miles de millas de distancia). Utilizando el mecanismo de retroalimentación positiva nos lleva a pensar que pequeños ajustes en nuestra forma de entender la vida nos pueden conducir a saludables cambios en nuestra forma de vivir. A veces ese ajuste tiene que ver con la palabra cercana, la palabra del otro que nos permite atisbar algo, soñar, desear. Palabras del otro, las que solo a su lado brotan, el vínculo que proporciona el afecto que se convierte en condición indispensable para vivir la complejidad de la vida,