MALDITOS CELOS

Escrito por ecopsicoterapia 30-03-2015 en artículos. Comentarios (0)

Carlos López de Lamela Velasco. Psiquiatra, Director de ECO CENTRO PSICOTERAPEUTICO

"Como celoso sufro cuatro veces más: porque estoy celoso, porque me reprocho el estarlo, porque temo que mis celos hieran al otro, porque me dejo someter a una banalidad: sufro por ser excluido, por ser agresivo, por ser loco y por ser un vulgar".  (Roland Barthes; “Fragmentos de un discurso amoroso, 1997)

Nacidos del amor, pero impulsados por el odio, los celos constituyen una experiencia bastante común en nuestras relaciones de pareja. Si hacemos caso a Shakespeare es "un monstruo de ojos verdes que se burla del pan que le alimenta", al que cualquier cosa le sirve de comida y ninguna de remedio. Aunque en pequeñas dosis puede tener un valor saludable, casi siempre se convierte en un arma peligrosa y destructiva que alienta el egoísmo y la agresividad.

Los celos podemos definirlos como el sentimiento opuesto a la noción de confianza, que se producen cuando un rival real o imaginario amenaza una relación amorosa significativa y se vive un profundo temor a perder la persona amada. La persona celosa duda sobre salir victorioso en la comparación con la tercera persona, no sabe qué está pasando realmente en la mente de su pareja y puede dudar frecuentemente sobre si sus sentimientos son subjetivos o fruto de una situación real. Con frecuencia, en este triángulo, el celoso/a da más valor al tercero/a que a la propia pareja.

El celoso/a suele poner en la cabeza de su pareja los sentimientos que le son propios aunque generalmente no sabe reconocerlo y suele esconder un sentimiento de rivalidad con las personas de su propio género. En la comparación con sus iguales suelen mostrarse inseguro y parecería sentir que merece ser castigado y abandonado. "Bertha quería a toda costa confirmar la infidelidad de su pareja, Andrés. Por la noche cuando él dormía repasaba su correo en el ordenador o releía los mensajes en su móvil. Se olvidó de su trabajo, de sus amigos, de su apariencia y de sus hijos Andrés pasaba cada vez menos tiempo en casa lo que hacía crecer las sospechas de Bertha. Su relación de pareja cada vez funcionaba menos hasta que un día Andrés le dijo que no quería seguir, que no era ni sombra de la que conoció… ella lloraba y le suplicaba, pero a la vez le insultaba y le increpaba se hubiera sacrificado todo por otra mujer. Nunca pudo confirmar la existencia de esta, pero tampoco conseguir que Daniel volviese".

Cuando una pareja presenta celos como un problema persistente, suponemos que forman parte de un patrón de interacción en el que ambos miembros participan, a veces sin saberlo. Muchas veces surge inesperadamente cuando la pareja se comporta de una determinada manera que activa en la otra el miedo a la traición. Suelen ocasionar un efecto contraproducente, en la medida que activan más retraimiento y una actitud desafiante en el otro/a. Las sospechas en la persona celosa, sus conductas de vigilancia generan actitudes más evasivas. Con frecuencia el miembro celoso/a se vuelve hosco y el otro se aleja apareciendo una dinámica que conduce un patrón de distanciamiento mutuo sobre este proceso de vigilancia y desconfianza por un lado y de reserva de resentimiento por otro, nace la frustración y la desesperación. Desde un punto de vista terapéutico no importa la realidad o no de la supuesta infidelidad como el comprender y dar sentido a este proceso destructivo. Ambos quedan atrapados entre la perplejidad y las oscilaciones entre el odio y el amor, la indefensión y la agresión, el culpar al otro o culparse asimismo. El miembro bajo sospecha está igualmente desconcertado pues por una parte se siente amado e importante, pero por otro se siente controlado y asfixiado. El celoso/a dirige toda su energía vital en tratar de acabar con la duda que la tormenta preocupándose más del tercero que de su pareja. . Los hombres suelen verse más afectados ante la idea de que su pareja tenga relaciones sexuales con otro (infidelidad sexual), mientras que las mujeres valoran más que el que pueda dedicarse más tiempo y atención a otra, lo que se ha denominado infidelidad emocional. Aún en la actualidad, algunos hombres sienten el temor a que le pongan los cuernos como la pérdida de algo que es suyo por derecho propio, como una afrenta a su masculinidad, y por ello sus conductas pueden ser agresivas. Lamentablemente otras mujeres siguen sintiéndose dependientes y sus celos están matizados por el temor a perder seguridad y recursos para sí mismas y sus hijos. Estas mujeres lamentablemente suelen resignarse a las infidelidades de su pareja y se culpan a sí mismas por sus propias carencias.

"Carlos me cuenta que es celoso/a y posesivo, que sabe que se pone muy pesada pero que cuando se enamora de alguien siente que le pertenece. Me imagino cosas, no se… siento dudas de que me quiere, la observo en todo momento no puedo evitar que pensar que hay otro hombre en su vida…"

Un aspecto paradójico de la relación celosa es que los miembros de la pareja intercambian frecuentemente posiciones. El que inicialmente estaba celoso/a puede ser en otro momento el que traiciona el que repetidamente fue objeto de celos puede encontrarse bajo una fuerte desconfianza que nunca antes había sentido.

Es bueno que el terapeuta tenga un mapa de ruta sobre cómo favorecer el cambio de rumbo de la pareja y establecer modos más efectivos de manejar las inseguridades y los celos en la relación es difícil en todos nosotros encontrar un balance adecuado entre seguridad y libertad. Deseamos intensamente lo seguro lo predecible pero no anhelamos cierta autonomía para explorar lo nuevo. No es fácil establecer un cociente adecuado de cuanto nivel de libertades sean para sí mismos y su pareja. Algunos encuentran aceptable coquetear con otras personas, para otros es intolerable. Otras prosperan a distancia y pasan juntas solamente fines de semana para otras cualquier separación resulta un motivo de sospecha y sufrimiento. Tradicionalmente los hombres se han sentido amenazados por la independencia de las mujeres, y el hecho de que una mujer se haga cargo de sus propios deseos obtenga recursos propios, puede significar que ella no necesita de lo. Incluso si no hay evidencia alguna de traición este estilo de independencia de la mujer puede inspirar la duda del varón. Cuando amamos debemos aceptar que no tenemos control sobre los sentimientos de acciones de la persona más, que al mismo tiempo, debemos confiar día a día en que podemos contar con la persona a la que ama. Las parejas más efectivas tienden a ver los celos como parte del amor, con una advertencia de que se ha perdido conexión, sexualidad, y que es necesario reforzar su vínculo. Estaría en la línea de provocar los celos su pareja como estrategia para recuperar su atención pero con consideración y medida. Cuando los miembros de la pareja no sólo no logran abordar sus sentimientos desde la perspectiva de lo que es bueno para la relación de los celos pasan rápidamente del miedo a perder a la persona amada a esfuerzos destructivos por recuperar el poder y el control.