Quiérete como eres

Escrito por ecopsicoterapia 08-07-2018 en Psicología de la Salud. Comentarios (0)

Los cánones de belleza han ido cambiando a lo largo de la historia, los egipcios ya se maquillaban, aunque no fuera sólo por estética, sino también para proteger la piel del sol y ahuyentar a los insectos. El famoso khol, un polvo para pintarse los ojos, no sólo servía para embellecer el ojo, también como colirio además de antiséptico, se llenaban de joyas y prendas esplendorosas con las que además eran embalsamados. En la edad media empieza la idea de “la belleza está en el interior”, ésta era explicada por la espiritualidad de las personas, la ausencia de maquillaje destacaba en esa época pues el ser humano había sido creado a imagen y semejanza de Dios. La mujer ideal era aquella de piel blanca, melena larga y rubia recogidas en moños. En el siglo X, en Japón, estaban de moda las mujeres de estatura pequeña, tez blanca, pelo negro, cintura de avispa, y cultivadas en el intelecto. No obstante, se instauró la práctica del Ohaguro, esto es, pintarse los dientes de negro con una mezcla hecha de limón y limaduras de hierro (una especie de polvo oscuro y brillante). La belleza del Renacimiento, se caracterizaba por aquella mujer de tez blanca como en la edad media, pero su figura era más redondeada, manos y pies pequeños, con las caderas también redondeadas, pero esta vez sutilmente maquilladas, lo suficiente para demostrar un aspecto joven y saludable. Situándonos ahora en el Barroco, se hace protagonista a las pelucas, usados tanto por mujeres como por hombres, se maquillaban con polvos blancos en la cara y el cuerpo, y empieza el uso molesto de los corsés. A las mujeres les gustaba tener una piel blanca, cinturas estrechas y una frente muy redonda, para lograr esto último se afeitaban las entradas del vello de la cara (entre otras cosas que ahora asumiríamos como barbaridades). En la época victoriana comenzó con la figura de las llamadas “ayunadoras”, quienes decían no comer ni beber nada. Se las denominan “las divinas” por esta supuesta falta de necesidad de comer, algo impensable (y prácticamente imposible) en un ser humano. Por ello solían estar envueltas en una atmósfera divina incluso de cierta admiración. Una de las figuras más conocidas de este “movimiento” fue Molly Fanhcer, pues decía haber estado catorce años sin comer. Un ejemplo quizás más claro sería el de la imagen que se tenía hace unos años de las personas con una piel más morena asociado a la clase obrera en comparación a hoy día, donde se busca una piel bronceada, no únicamente a través del sol (cosa que de manera controlada y protegida es conveniente por la vitamina d) su exceso conlleva a enfermedades como los carcinomas de piel, entre otras.

El concepto de belleza va cambiando a lo largo de los años como hemos ido observando con el repaso de la historia. Ahora tenemos el concepto de body positive de la mano de una de las más famosas en este movimiento “Ashley Graham” siendo modelo de tallas grandes de revistas prestigiosas, su labor como influencia pública ha ido desde charlas en colegios sobre la imagen corporal y la aceptación del cuerpo, siendo defensora del movimiento «Health at Every Size» entre otras actividades y conferencias que ha ido realizando a lo largo de su trayectoria. Otros personajes de televisión como la empresaria Kim Kardashian u otras celebridades, quienes hacen énfasis en cinturas de avispa, traseros y pechos voluptuosos (generalmente propiciado por cirujanos especialistas). Las cirugías o retoques estéticos están a la orden del día, para “mejorar” nuestro físico, aunque centrado en lo puramente considerado estético. Nuestro cuerpo es nuestra maquinaria para funcionar en la vida, por lo que considero que sería más adecuado centrarnos en la salud mental, emocional y física. Debemos tener en cuenta que la moda cambia con el paso del tiempo, y seguirá cambiando, por lo que será más importante centrarnos en queremos y respetarnos como somos, este es un trabajo que no se solventa con operaciones, sino una labor concienzuda de mejora de la autoestima a lo largo de nuestra vida.

El body positive visto desde Chessie King una modelo que no es “plus size”. Ella es una chica de 24 años que empezó su carrera como modelo fitness, siendo muy joven adelgazó mucho, con dietas y ejercicio estricto para lograr su meta, su descripción hoy en día dice así “helping you find body confidence”. Actualmente, es una gran influencia sobre el movimiento mencionado anteriormente “body positive”. En las redes sociales ella trata de mostrar un estilo de vida saludable, haciendo hincapié en que la belleza no es sinónimo de estar delgada, sino en cuidarse por dentro y aceptarte con tus estrías, piel de naranja… Y cómo ella ahora es feliz sin necesidad de recurrir a una pesa cada cierto tiempo.


Hoy día las redes sociales la cual considero un arma de doble filo, es lo que más está marcando nuestra sociedad sobre todo a la juventud; quien tenga mejor cuerpo, quien vista mejores prendas de ropa, va a ser quien más seguidores tenga, como si esto fuera sinónimo de riqueza personal y probablemente no será la persona que más felicidad alberga en su ser. Muchas veces son los prejuicios hacia los otros lo que salvaguardan nuestra autoimagen, se ha demostrado que quienes tenían una autoimagen negativa de sí mismos eran más propensos a evaluar al resto negativamente y era así como recuperaban su autoestima. Prioriza lo que se ve, lo que muestra la superficialidad hecha foto antes de valorar lo que sentimos y lo que somos. Cuida tu interior y cuando enfoques la cámara, busca la belleza más allá de lo puramente físico, “enfoca hacia otro lado”. Pero, ¿quien nos dice lo que es bello o lo que no?¿Está la autoestima relacionada con el físico? Probablemente si está relacionada con todo esto pero existen otros factores que hacen mella en la misma. La imagen corporal suele tener un impacto muy importante sobre la autoestima más aún cuando nos referimos a los niños y adolescentes, momento en el que se empiezan a crear las relaciones interpersonales, la visión del otro, el juzgar de forma improductiva… Incluso cuando somos adultos, nos sentimos afectados por lo críticos que somos con nosotros mismos quebrando así nuestra autoestima, aunque en este caso la afectación psicológica no es tanto como en los más jóvenes, donde algunos cambios en el físico pueden llegar a afectar a la salud en mayor proporción que en los adultos. Pero para esto, debemos de cuidar y educar desde la primera infancia, los más pequeños retienen mucha información del exterior que les transmitimos, incluso indirectamente, mediante el aprendizaje vicario (por observación).

Vernos bonitas, sentirnos bellas por dentro y por fuera es algo que debemos de trabajar, no tanto con la comparación y hacer lo que hace el resto, sino desde dentro, cuidando nuestra mente y siendo fieles a nuestros valores; Tratando de no ser tan destructivo/a con las palabras que te diriges a ti mismo/a, y cambiando ciertos aspectos de tu físico que más te incomoden (si lo necesitas y deseas) y siempre por ti mismo/a, pues es de esta forma como podrás conseguirlo y además cuando las posibilidades de que se mantengan los cambios en el tiempo aumentan.

Quererse a uno mismo es el principio de un romance para toda la vida (Oscar Wilde)

Laura Suárez Otero, Psicóloga