Así soy yo

Escrito por ecopsicoterapia 05-11-2017 en Psicología reflexiva. Comentarios (0)

 En tiempos en los que la autodeterminación política inunda nuestra prensa y conversaciones cotidianas me parece oportuno hablar de este pequeño gran país que todos tenemos y conocemos: nosotros mismos. En buena medida, siguiendo la analogía, nosotros mismos formamos un país integrado que está conformado por diferentes territorios o comunidades que representan diferentes partes de nosotros mismos. Estas partes conforman un sí mismo, una estructura superior a la personalidad -entendida como lo esencial-, que tienen la capacidad de interactuar con otros países-personas como un todo integrado y con cierta estabilidad temporal. Pero ¿y sí una parte de nosotros comienza un proceso de autodeterminación? Al igual que ocurre en política puede dar lugar a un proceso de diálogo y comprensión de nosotros mismos o puede dar comienzo una lucha hostil entre partes de nosotros, que pugnan por tener más fuerza. Estos procesos, que se dan de forma natural y sin demasiada atención plena por parte de la persona, se suelen resolver de manera estática -reafirmando cómo somos actualmente- o de manera dinámica -aceptando o cediendo al cambio-. Esta visión del ser humano y de sus construcciones meméticas, como los países, permite contemplar una construcción en parte activa de uno mismo en un entorno interactivo permitiendo la transformación ¡podemos cambiar! Pero permitir y perseguir el cambio, mientras que seguimos siendo nosotros mismos, es cuanto menos complejo. En buena parte es cierto que cada vez que cambiamos perdemos y ganamos cosas, y a su vez la transformación no tiene porque dar lugar a un nueva persona porque existen partes que tienen la capacidad de adaptarse sin perder su esencia -como el agua que toma diferentes formas y sigue siendo agua-.

                                        

"Viajar a vivir una cultura diferente siempre entraña numerosos desafíos, y quizás el más arduo consiste en cambiar para adaptarse, y al mismo tiempo poder seguir siendo uno mismo a niveles tan íntimos y recónditos de nuestro espíritu, que con dificultad podemos definirlos" Miguel Barona (Ecos cercanos: los clásicos y la cuestión étnica) 2007.

Las personas, según nuestro nivel psíquico, podemos integrar en nuestro sí mismo desde material sensoperceptivo hasta las más complejas narrativas y no somos inmunes a esta información  proveniente de nuestra interacción con nuestro entorno. Este material no influye de la misma manera todas nuestras partes pues existen algunas de ellas más sensibles a determinada información y esto favorece procesos autodeterministas. Entendamos la autodeterminación personal como la capacidad de la persona para poder ser lo que quiere ser y de esta manera ejercer un control sobre su entorno -y ruego al lector comparta por unos instantes esta utopía-. Hasta ahora hemos hablado del conflicto o resolución de las partes de un todo por lograr su parcela de protagonismo pero estos procesos también se ven entre dos todos, dos personas que en su búsqueda de autodeterminación se encuentran en una situación de adaptarse o reafirmarse. En estos conflictos todos hemos podido escuchar o incluso decir aquella frase de "así soy yo, o lo quieres o lo dejas" en todo un alarde de autoafirmación de nuestro sí mismo, y es que existe cierta sensación que al ceder o adaptarse perdemos una parte valiosa de nosotros mismos -que además se la entregamos a otro todo-, fortaleciéndole así. Esta sensación en buena medida sirve para consolidar defensivamente un todo integrado, inquebrantable, que no desea ni ve necesaria su adaptación pero ¿y sí deseamos cambiar? ¿Cómo cambiar sin perder una parte de nosotros mismos? Es una pregunta de difícil respuesta sin plantearnos primero ¿realmente queremos cambiar si tanto nos importa lo que vamos a perder?

  Saber cómo realmente somos es una tarea compleja y en constante evolución, pero tener cierta noción de esa esencia, de la que hablábamos, es el punto de partida para saber qué estamos dispuestos a perder y si aquello que íbamos a perder era realmente tan valioso para nosotros. Y es que si hablamos de países es parte de su esencia aceptar que para formarlo es necesario perder y que también forma parte de su esencia el anhelar y desear recuperar lo perdido, recuerden ser ustedes mismos.

Carlos Santiago López de Lamela Suárez, Psicólogo.